miércoles, 1 de junio de 2011
De lo cotidiano a lo absurdo
Me gusta inventarme el mundo. Volver lo cotidiano un poco absurdo por puro deporte. Me gusta por que es un ejercicio de la imaginación y de los sueños, imaginar es posiblemente lo único mágico que puede existir en éste mundo enfermo y triste.
Me gusta inventar por ejemplo, cuando manejo, que voy a alguna parte que nunca he visto, que voy a encontrarme con alguien a quién no he visto hace mucho y que me espera para contarme cosas fantásticas. Imagino conversaciones eternas, por eso procuro rodearme de conversadores en mi vida cotidiana. Mi abuela es una, mi padre lo era y mis mejores amigos lo son. Conversadores de mundos fantásticos,que imaginan y cuentan sin guardarse nada, los que te pueden narrar un día de mierda con la habilidad de hacerte reir e imaginar cada uno de los detalles que convierten a lo cotidiando en lo que verdaderamente es: un absurdo.
Siempre he creído que estamos hechos de palabras, no hay que ser egoístas con ellas. Hay que regalarlas a todas horas y a quién se deje. Compartir un pedazo de ese mundo absurdo tan nuestro a quién quiera compartirlo.
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