Sí a tí macho caon, que aprendiste desde chiquito que los hombres no lloran por que es de "mariquitas" y te aguantas, como los machos.
A ti que aprendiste que hablar de mujeres y traiciones es una condición de tu género, un requisito imperdible de tu masculinidad al igual que sumar tus conquistas como si se tratara de millas de viajero frecuente.
Felicidades, hombre que te dices hombre porque no hay de otra, que niegas que más de una vez te besaste con alguno de tus amiguitos del "otro lado" nomás por curiosidad o por puritita putería, y te avergüenzas porque no sabes que hay "putos" que son más hombres que tú. Joto.. joto? Jotos los "hombres" que van por ahí con bandera de muy machos y abusan de su condición para compensar que la tienen chiquita golpeando mujeres, humillándolas o peor aún: cogiéndoselas por deporte, como lo que se les sirve como platón de buffette. ¿Quiénes son las verdaderas cenicientas de este mundo cuando ustedes llevan el condón que es la zapatilla de cristal de nuestra generación?
Felicidades a todos los hombres que son bien machos cuando son muchos. Y que cuando están solitos son bien putones. Hombres que son hombres solo por que tienen pene. Hombres culeros que no saben decir la verdad pero que tampoco saben decir mentiras.
Felicidades hombres rudos, castigadores, que son lo máximo...aunque realmente, de todo lo que se crean solo sean un cuarto. Felicidades a los "hombres" que se sienten menos hombres cuando no se cogen a todas sus amigas y cuando no responden a un insulto con violencia. Hombres superficiales, los que "tienen que traer la feria a la casa",hombres que son machos porque su papá les dijo, hombres que son machos nomás de huevos.
Felicidades hombres que mueven al mundo, porque sin ustedes estaríamos perdidos. Hombres a quienes se agradece que este mundo sea tan perfecto (?).
Felicidades a los hombres que no se relajan, que no bailan, que no lloran, que no piden perdón, que no dicen "me equivoqué" ..a todos esos tristes machos "a fuerzas", víctimas de una sociedad que les ata el cuello usando sus corbatas como metáfora de su realidad cotidiana. El falo amarrado en el cuello atrapando a los mismos hombres. Hombres de corbata apretada que debieran aflojarse el machismo. Feliz infarto a todos ellos.
Aunque esta felicitación no estaría completa sin felicitar a sus perfectas madres: promotoras incansables del fruto de su vientre, quienes a punta de lavarles los calzones los formaron para ser lo que son hoy en día, a punta de sumisión y de tratarlos como reyes. A punta del engaño absurdo y con el mérito de haber logrado hacerlos creer que no los merece el mundo. A todas ellas,formadoras incansables de hijos de la chingada. Un aplauso. Uno.
Felicidades hombre metrosexual que aún no entiende que lo mejor del físico de un hombre son las manos si las sabe usar, o la lengua.
El mejor de los días a todos los hombres que no soportan la verdad.
A los hombres que en el fondo son quinceañeras soñadoras. A los hombres que nunca dejarán de ser orgullosos. Y más que nada a los hombres que nunca podrán dejar de ser hombres, sea del tipo de hombre que sea..si es un hombre cobarde va a decepcionar, pero seguirá siendo un hombre, así como si es un hombre gay seguirá siendo hombre aunque le gusten los hombres.
Aunque en esta reflexión no puedo dejar de mencionar que conozco a un hombre que lee esto y piensa en su inteligencia tan distinta a la de la mujer, que comprende que se complementa, que sabe
que a través de ella una mujer inteligente aprende a ver de otra forma el mundo.
Conozco a un hombre con una sensibilidad y un sentido del humor maravilloso, un hombre que ha
superado casi todas las pruebas que se ha auto impuesto; seguro de sí mismo y seguro de ser hombre. Lo imagino leyendo esto y pienso en ese hombre verdadero que sabe escuchar y que no se siente el centro del universo.
Veo con claridad su sonrisa mientras lee y pienso en la complicidad con la que me comprende, en su honestidad al reconocerse débil y hombre.
Conozco a ese hombre antagonista, uno que sabe ser amigo, capaz de crear lazos más fuertes que los de un simple amante, un hombre con el que sabes que cuentas. Un cómplice. Y a ese hombre no lo felicito por ser hombre, lo felicito por ser persona.
lunes, 21 de noviembre de 2011
jueves, 10 de noviembre de 2011
Te voy a guardar.
Te voy a guardar, te vas a quedar conmigo, como los hombres que pasan por la vida de una como si fueran un cometa: durando poco pero iluminándola.
Te voy a guardar, te vas a quedar conmigo. Como recordatorio de los espejismos fantásticos. Sosteniendo un libro en la mano y de espaldas a un espejo que muestra una rica biblioteca cuyos volúmenes llevan a la esencia de su propietario.
Te voy a guardar, te vas a quedar conmigo. Con tu orgullo extravagante y la zona de promesas que nunca me hiciste. Con toda tu pasión por la sensibilidad. Ensimismado y taciturno.
Te voy a guardar, te vas a quedar conmigo, con tu ánimo que confunde la literatura con la vida y acaba por destruirse al no encontrar en la vulgar realidad aquellos paraísos que le ofrecían los libro. Mi lector solitario favorito.
Te voy a guardar, te vas a quedar conmigo, como mi mal del mundo moderno, como mi alegre caos. Te voy a guardar por que sé que te parezco sospechosa, que intuyes que vuelvo y me miras de lejos. Me voy a quedar con todas las ganas que me quedaste debiendo.
Te voy a guardar, te vas a quedar conmigo, con la frase acertada que nunca lograste decirme, con tu mirada tranquila y tu sonrisa imaginaria. Con tu elegante cortesía francesa que se repite en tu círculo de seductor empedernido, como cuando te repites en tantas otras, con ese algo que ya no me importa.
Y te guardo porque quiero. Porque lo que no tengo, lo imagino.
Te voy a guardar, te vas a quedar conmigo. Como recordatorio de que aún por ahí andan los casi imperfectos ideales. Te voy a guardar, te vas a quedar conmigo.. hasta que vuelvas.
martes, 25 de octubre de 2011
Cerrar los ojos, para ver mejor.
Hoy quiero contarles una experiencia a partir de la cual comencé a ver de modo distinto mi trabajo y mi vida, especialmente en mi manera de relacionarme con las otras personas. Soy maestra y hace tres años trabajé en un grupo con un alumno que tenía discapacidad visual. A través de esa circunstancia, comencé a entender muchas cosas: por ejemplo, supe que tenía que estar menos pendiente de mi propio mundo de conocimientos y sensaciones , es decir, calmar mi ansiedad por "enseñarle" nuevas cosas a mi alumno especial, y permitir en cambio que su propio universo interior saliera a la superficie. Solo así, con la inteligencia y las emociones del pequeño puestas en libertad, yo iba a poder hacer bien mi trabajo.
Al principio, las dificultades eran más que los logros y el principal avance de este proceso de enseñanza-aprendizaje se veía en lo que él me estaba enseñando a mí. Después de ese reconocimiento, todo cambió y las cosas fueron mejorando a partir de un episodio muy sencillo: recuerdo un día que salimos al recreo y este niño invidente me dijo: "¡Maestra, vamos a ver el sol!" Me estaba invitando a sentir la luz tibia que acariciaba su carita en ese momento. Entonces fui a sentarme a su lado. Sin decir una palabra, en el rincón más hermoso de aquel recreo inolvidable, compartimos una ceremonia que nos ayudó a crecer; sencillamente me puse de cara al sol, como estaba mi alumno, cerré los ojos, y los dos disfrutamos viendo la mañana más luminosa que yo recuerde.
Desde entonces comencé a vivir así cada instante que compartía con él: muchas veces con los ojos cerrados podía comprender más sus emociones y estimular su inteligencia con sus ganas de aprender. Ese año aprendí a utilizar la máquina Perkins, a leer en braille, a escribir cuentos con él y a leerlos juntos, con los dedos. Comparto esta historia al hoy recibir noticias suyas, este año termina la primaria. Y de José, mi inolvidable alumno, aprendí que en mi profesión y en el oficio de la vida, es imprescindible ponerse en lugar del otro y cerrar los ojos no para ver menos, sino para ver mejor.
Al principio, las dificultades eran más que los logros y el principal avance de este proceso de enseñanza-aprendizaje se veía en lo que él me estaba enseñando a mí. Después de ese reconocimiento, todo cambió y las cosas fueron mejorando a partir de un episodio muy sencillo: recuerdo un día que salimos al recreo y este niño invidente me dijo: "¡Maestra, vamos a ver el sol!" Me estaba invitando a sentir la luz tibia que acariciaba su carita en ese momento. Entonces fui a sentarme a su lado. Sin decir una palabra, en el rincón más hermoso de aquel recreo inolvidable, compartimos una ceremonia que nos ayudó a crecer; sencillamente me puse de cara al sol, como estaba mi alumno, cerré los ojos, y los dos disfrutamos viendo la mañana más luminosa que yo recuerde.
Desde entonces comencé a vivir así cada instante que compartía con él: muchas veces con los ojos cerrados podía comprender más sus emociones y estimular su inteligencia con sus ganas de aprender. Ese año aprendí a utilizar la máquina Perkins, a leer en braille, a escribir cuentos con él y a leerlos juntos, con los dedos. Comparto esta historia al hoy recibir noticias suyas, este año termina la primaria. Y de José, mi inolvidable alumno, aprendí que en mi profesión y en el oficio de la vida, es imprescindible ponerse en lugar del otro y cerrar los ojos no para ver menos, sino para ver mejor.
lunes, 24 de octubre de 2011
Cine de culto
Octubre con su otoño melancólico y sus ganas de ponerse oscuro. Octubre es mi mes favorito, porque con él llega de la mano el delicioso Halloween. Disfrutar del lado oscuro de la mente humana a través de nuestros más arraigados miedos es para mí un deleite. Una forma más de regocijarnos en la celebración como recordatorio de quienes se atrevieron hace mucho tiempo a pensar diferente, fueron llamados brujos y fueron asesinados en manos de la "santa inquisición", en las películas de terror más increíbles, en las historias, leyendas y la capacidad humana de buscar explicaciones inverosímiles a lo que no comprende, la ironía de la religiosidad mezclada con toda esta cultura fascinante en su afán de motivar a la explicación divina ante la intolerancia al pensamiento crítico. ¿Intolerancia de hace muchos años? probablemente no sean tantos. En fin, hoy no seremos quemados por pensar distinto y son un millón de cosas por las cuales octubre es para mí el mejor mes del año pero más que nada es la época perfecta para recordar aquellas películas que nos ayudaron a sentir ese miedo tan divertido. Para mí asustarse es lo más divertido que existe, y casi siempre suelto una buena carcajada después de un buen susto.
Cuando era niña mi madre me pagaba para ir a misa (y hoy se sorprende de mi ateísmo, ja!). Terminando de la misa me llevaba al videoclub y recuerdo que rentaba unas cuantas películas de terror. Y eso era cada domingo. Pero no renté en un videoclub la película que me daría más miedo que ninguna. "Veneno para las hadas" del genial director Carlos Enrique Taboada.
Fue su última película y para mi gusto la mejor de todas sus películas. Con un guión excelente, actuaciones infantiles memorables y una fotografía genial, esta es para mí gusto la mejor película mexicana que se ha hecho hasta la fecha.
Podría hablar maravillas de este thriller psicológico, pero en este mes deliciosamente oscuro es mejor que la vean sino es que ya la han visto o recordarles que vale mucho la pena volverla a ver. Y reafirmar como en alguna entrevista a Taboada dijera "lo increíble es la verdad, no olvidar que lo es.
Pueden verla completa en youtube con una calidad excelente:
jueves, 13 de octubre de 2011
El miedo está ahí, siempre.
Es horrible que ciertas cosas nos detonen las angustias. Ver un objeto, una mesa, una silla, un lugar..o un alguien y tener miedo de su sombra, no atreverte a pestañear cuando lo escuchas. Nunca había sabido lo que era vivir con miedo hasta mi catársis y después tuve hasta de los más absurdos.. tener miedo de volver a casa sola, miedo a los hospitales, a las agujas, a las llamadas inesperadas a las cinco de la tarde, a la oscuridad y a la noche. Tener miedo a la gente, siempre había creido que el miedo era cosa de los demás, de la gente mas débil, tal vez por que nunca lo había sentido. Hasta que ocurrió todo aquello, y cuando te alcanza sabes que siempre ha estado ahí, al acecho, bajo la superficie de todo cuanto amabas y se te eriza el bello, se te encoge el corazón y ves caminar a la persona que una vez fuiste y te preguntas si volverás a ser esa persona algún día, otra vez. Y el miedo está ahí, siempre, recordándote que tienes que aprender a vivir con él.
No estés triste, me dijo. Tu globo rojo no se fue, volvió conmigo. Y la nube se fue. Y no lloré. Hasta hoy.
miércoles, 12 de octubre de 2011
Yendo al cine sola.
Ir al cine sola es algo que disfruto mucho. Sobretodo cuando se trata de películas que sabes que a muy pocas personas les interesaría ver. Para mí, hacerlo es un ritual necesario para construir cualquier historia que pueda aparecer en la pantalla, según yo.
Hay quienes consideran esto como un acto heroico , pero para mí es un placer tomar de la mano a la soledad y llevarla al cine. En mi ritual se contempla la primera función de cualquier día de la semana como mi momento preferido. Aunque me gusta más cuando ni siquiera llego a casa y me voy directo a la audacia.
Hoy vi Miss Bala . Me dolió un poco verla, pero la disfruté. Me enfrentó de cara a ese México que se me había vuelto tan efímero, irreal . Hace unos meses, una buena amiga vino de visita de Baja California. Ante mi escasa imaginación ante la catástrofe, me costaba mucho escucharla e imaginar que hablábamos del mismo país cuando mi realidad es tan distinta. Esta tarde sentí ver de frente muchas de las cosas que ella me describía. Tal vez me costaba imaginar por que para cosas como ésta hacen falta las palabras. Tal vez mi falta de visión del mundo me dejaba corta en escenarios que llegaron a mis ojos a través de esta película. La mente me llevó a donde el director seguramente quería: la viví. Al finalizar, con todos esos sentimientos encontrados ante mí , no pude más que abrazar esa sensación de querer mirar la vida y la situación actual de mi país más de frente. La realidad está ahí, en películas tan duras como esta. Nos toca saber elegir si volteamos a verla o la ignoramos. Yo preferí mirar, pero más que nada todo este simbolismo de verla en completa soledad en una enorme sala de cine me hizo esa sensación más clara y perceptible. No sé si esa sea de lleno una realidad, aún no me toca vivirla, pero me deja pensando que tal vez se le acerca mucho. Qué increíble es la perspectiva, en un mismo lugar se viven mundos distintos.
sábado, 24 de septiembre de 2011
A quién me vió aún siendo invisible.
Hace muchos días que muy probablemente lo que yo llamo dignidad sea ese paso que jamás me he atrevido a dar por nadie y que está tan de moda. Me libero de quién me libera y de quién también asume su elección. Pongo un dique a la voz tradicional: renuncio a ser apreciada como una eficiente copiadora xerox.
Reafirmo mi regusto por el cuerpo, por la inclinación perfecta al erotismo, al deseo de un personaje al tanto de mi regusto que vive, es libre y libera al cuerpo. Sus metáforas y sus símiles.
Por que existe otro modo de ser, también humano y más que nada libre.
Vivir para ser fuerte. Ser fuerte para ser libre. Ser libre para ser feliz.
martes, 20 de septiembre de 2011
Descubriendo una realidad saqueada.
A mi gente más cercana le consta que no me esfuerzo en "hacer amigos" en el trabajo por que las coincidencias son negadas para el medio en el que me desenvuelvo. Sin embargo, hace semanas que una compañera me prometía regalarme un libro que "seguro iba a encantarme". He de confesar que imaginé lo peor. Una novela rosa o aún peor algo de religiosidad oculta .. Aún así, ella llegó esta mañana después de su promesa de semanas atrás y su pésima memoria como la mía, con una enorme sonrisa y un libro de hojas amarillas: "Lupe, la canalla". Otro libro de tinte feminista para mi misoginia mal planteada, pensé. El autor es yucateco, es mi tío. Ya después te contaré la historia. Primero tienes que leerlo, me aseguró. Yo sonreí y le di las gracias. Con toda la incredulidad que me caracteriza últimamente.
En unas horas de la misma tarde me vi sin poder soltar el pequeño libro de hojas amarillas. Envuelta por completo en la historia y en la suave melancolía con la que el autor me condujo. Intrigada y como cuando conoces a alguien que te impacta me preguntaba dónde había estado este escritor toda mi vida.
Descubrí que Raúl Rodrígez Cetina fué un escritor yucateco poco valorado y autor de varias obras que ahora me daré a la tarea de conseguir de cualquier manera. De textos autobiográficos lastimosos, precursor de la literatura homoerótica en los años 70s (un yucateco! toma eso sociedad ultra-conservadora!)"Nacido en la caliente aunque mojigata Mérida " como leí en algún tributo a su obra. Aún tras saber todo ésto, decidí no contarle a su sobrina-amiga que Google se ha encargado de darme varios datos sobre la vida literaria de su fallecido y fascinante tío. Dejaré que deduzca que por sus letras lo conocí un poco y más que nada dejaré que su historia me sorprenda como el libro que me regaló y en el que jamás pensé perderme en esta tarde.
Luego les cuento. Hay que dejar que la gente nos sorprenda un poco, a veces.
La ignorancia es la tradición de muchos.
domingo, 18 de septiembre de 2011
Inteligencia emocional for dummies (para nada un texto de autoayuda)
Hace algunos años (ni tantos) sufría por lo que ahora sé, cosas completamente innecesarias. De a gratis,por deporte ocioso, por ignorante. Y sufría por cosas y situaciones que nunca dependieron de mí, aunque eso ahora lo sé. Por entregada, por "fiel", por confianzuda y confiada. Pero nada de eso estaba mal, lo malo era qué tan responsable me podía sentir si esas acciones bien intencionadas de mi parte salían completamente mal y hasta qué grado era mi responsabilidad real. Tuvieron que pasar muchas cosas, dejar ir de mi vida a no solo una sino a varias personas que jamás regresaron y de las cuales extraño a la enorme y significativa cantidad de: cero. Pero eso es ahora, antes tal vez no, antes me pude haber lamentado por "haberlas dejado ir". Ahora pienso diferente, (de hecho hace muchos ahoras que pienso diferente), reconocí recursos emocionales prehistóricos que pudieron entorpecer mis sentimientos durante mucho tiempo y no, no me siento un paso más allá que los demás ni como si hubiera descubierto "El secreto versión 1.1.1" por que sé que no es algo nuevo para mucha gente y que en efecto es algo efectivo y notablemente evidente en las personas que más en armonía conozco y tengo cerca de mi vida.
Ahora, la parafernalia está dicha, pero existimos seres más simples que comprendemos la inteligencia emocional en un contexto más coloquial y alegre: nosotros los dummies.
Por eso les comparto unos sencillos pasos que torpemente he descifrado yo misma para ponerla en práctica , no sin olvidar primeramente ponerse siempre en el lugar de los demás antes de hacer cualquier cosa por burdo y absurdo que parezca, cuando al parecer a los demás les podría importar poco lo que cualquiera pudiera sentir a raíz de sus acciones y la "empatía" actual bien podría explicar por qué el mundo es en gran medida lo que es, pero esa es otra cuestión, vayamos a los pasos simples:
1. La mejor aliada es la intuición. Intuimos acciones ajenas. Las notamos, las sentimos. Nos damos cuenta cuando alguien nos aleja arbitrariamente. ¿Por qué negarlas? En algunos casos bien podríamos hablar con el sujeto en cuestión. Usar las palabras,hacer el intento y si luego nada cambia entonces vienen las acciones. Irse (poco o del todo) nunca falla. Como decía sabiamente Nietzsche: Donde no se puede seguir amando, hay que pasar de largo. Pare de sufrir.
2. Cada quién es arquitecto de su vida. Este dicho populachero es de lo más sabio que pueda existir. Y yo lo pondría de la mano con "Live and let die" de Sir. Pal McCartney encerrando en esa frase sin más complicación más allá del respeto y la empatía, cada quién corta y confecciona su vida. El problema es cuando se nos ha enseñado que debemos "cambiar al mundo" "ayudar a los demás" "ser buenos amigos" Pero, ¿ qué pasa cuando nuestra ayuda no es requerida?
3. Da ayuda solo cuando te la pidan. Creo que este tercer paso no requiere más explicación. Dejar de ser un metiche como práctica vivencial.
Podríamos entrar en el conflicto de lo que sucede cuando existen personas que no sepan cómo pedirnos esa ayuda ni sepan cómo llegar a nosotros. Pero ¿Cuándo se ha sabido de alguien en peligro que no haya sabido cómo gritar?
En modo extremista, para mí ésto es ser inteligente emocionalmente: ayudar a quién te lo pida y querer a quién se deje.Las responsabilidades de los demás y las mías.
De resto, vivir y dejar morir es mi filosofía.
Ahora, la parafernalia está dicha, pero existimos seres más simples que comprendemos la inteligencia emocional en un contexto más coloquial y alegre: nosotros los dummies.
Por eso les comparto unos sencillos pasos que torpemente he descifrado yo misma para ponerla en práctica , no sin olvidar primeramente ponerse siempre en el lugar de los demás antes de hacer cualquier cosa por burdo y absurdo que parezca, cuando al parecer a los demás les podría importar poco lo que cualquiera pudiera sentir a raíz de sus acciones y la "empatía" actual bien podría explicar por qué el mundo es en gran medida lo que es, pero esa es otra cuestión, vayamos a los pasos simples:
1. La mejor aliada es la intuición. Intuimos acciones ajenas. Las notamos, las sentimos. Nos damos cuenta cuando alguien nos aleja arbitrariamente. ¿Por qué negarlas? En algunos casos bien podríamos hablar con el sujeto en cuestión. Usar las palabras,hacer el intento y si luego nada cambia entonces vienen las acciones. Irse (poco o del todo) nunca falla. Como decía sabiamente Nietzsche: Donde no se puede seguir amando, hay que pasar de largo. Pare de sufrir.
2. Cada quién es arquitecto de su vida. Este dicho populachero es de lo más sabio que pueda existir. Y yo lo pondría de la mano con "Live and let die" de Sir. Pal McCartney encerrando en esa frase sin más complicación más allá del respeto y la empatía, cada quién corta y confecciona su vida. El problema es cuando se nos ha enseñado que debemos "cambiar al mundo" "ayudar a los demás" "ser buenos amigos" Pero, ¿ qué pasa cuando nuestra ayuda no es requerida?
3. Da ayuda solo cuando te la pidan. Creo que este tercer paso no requiere más explicación. Dejar de ser un metiche como práctica vivencial.
Podríamos entrar en el conflicto de lo que sucede cuando existen personas que no sepan cómo pedirnos esa ayuda ni sepan cómo llegar a nosotros. Pero ¿Cuándo se ha sabido de alguien en peligro que no haya sabido cómo gritar?
En modo extremista, para mí ésto es ser inteligente emocionalmente: ayudar a quién te lo pida y querer a quién se deje.Las responsabilidades de los demás y las mías.
De resto, vivir y dejar morir es mi filosofía.
martes, 13 de septiembre de 2011
Manifiesto mexican curious ( para nada lo mismo que una manifestación)
“México: País de hue...”; decimos como si por decirlo se pintara una línea imaginaria que nos separara de ellos, de los “otros mexicanos”.Y nos sentimos tan “outsiders” tan ajenos a toda la parafernalia fatalista, retrógrada y tercer mundista. Lejanos de la pobreza, la injusticia social, la tranza y aquel símbolo del mexicano sombrerudo con sarape descansando bajo el nopal con la botella de tequila no somos nosotros, es otro. Esa línea imaginaria está siempre presente y se manifiesta últimamente para ser un poco más vanguardista, en las redes sociales más comunes a manera de un despampanante “activismo de click y enter”, como si se tratara de la última neurona de Ninel Conde. Como si sirviera de algo. Como si sirviera.
Pero los mexicanos siempre hemos tenido una opción menos fatalista, una vía alterna antes de caer en cualquier juicio que no sea el nuestro: Somos unos mártires. Alegres, graciosos, pero mártires. Vale recordar como antecedente histórico y como referencia, toda la desgracia que Ismael Rodríguez nos describiera en “Nosotros los pobres ". El monumento fílmico de nuestra cultura popular que desde 1947 nos construyó una identidad nacional a la cual caímos rendidos. Lloramos con Pepe el Toro, nos identificamos con la miseria y la mala suerte. ¿Quién querría ser rico para quedarse solo como la abuela de Chachita? ¿Quién no querría tener unas amistades tan alegremente alcohólicas como la Guayaba y la Tostada? ¿Quién no ya las tiene? ¿A quién ya le pusieron cualquiera de los dos apodos? ¿Quién no asegura vivir a diario un “melodrama urbano”? No faltará alguien que diga: es que por eso somos así, eso aprendimos del cine mexicano y la televisión echándole la culpa a alguien más, de nuevo. Y qué bonita vecindad como diría El Chavo del ocho mientras algún adulto intolerante le golpeaba la cabeza para que luego le diera una “chiripiorca” como alguna manifestación de daño neurológico nunca diagnosticado, ahh tan bonitos los 70s con todo y su maltrato infantil en cadena nacional. Con la pena, pero el que piense que el programa de El Chavo tuvo una influencia positiva en nuestra sociedad y nos dá identidad como mexicanos definitivamente vive en un barril. Y ese es el verdadero problema: damos por verdad absoluta cualquier estupidez. Tal vez no pueda describir a ciencia cierta lo que somos, pero sé a ciencia cierta que no podemos ser un mes de septiembre al año con una venta profusa de banderitas de probable procedencia asiática, no somos mexicanos por entregarnos en cuerpo y alma a la Selección Nacional en medio de un partido, orgullosos cuando ganan y avergonzadamente mal agradecidos cuando pierden.
El “Verde que te quiero verde” en un sueño de “suave patria” se ha transformado desde hace muchas generaciones a una simple y descolorida “green card” cuando nuestra gente sigue fugándose al patio trasero de nuestro vecino millonario por que aquí “no hay de dónde” así como para “estudiar la maestría” o para “ganar en dólares” porque la falta de identidad nacional es como el hambre: no distingue de clases sociales.
Podríamos decir: soy mexicano porque nací en México y listo, pero hoy quisiera pensar que somos o podemos llegar a ser mucho más que eso. Más que una queja absurda lanzada al vacío alejada de las acciones efectivas, más que una guerra contra el narcotráfico que no da cabida a opciones alternativas, más que una sociedad que no propone y solo descompone en la crítica de interés y beneficio personal, más que políticos a quienes no se les exige transparencia y eficacia, más que gente que se conforma sin cuestionar todo lo que sucede a su alrededor, más que buscar culpables, buscar soluciones. ¿Qué tal comenzar a interesarnos más en conocer la historia patria tal y como es? ¿Qué tal informarnos más en la política, organización y funcionamiento de nuestro país? ¿Qué tal manifestarnos verdaderamente actuando de manera distinta a como estamos acostumbrados como mexicanos: tranzando y perjudicando a los demás? Si no lo hacemos ¿quiénes son los verdaderos hue....? No necesitamos un país de “huevones” necesitamos un país con huevos. Y entonces sí podríamos decir, que viva México, cab.... O mejor que re-viva México, que ya va siendo hora.
Arbitrario monumento a Los Montejo en la ciudad de Mérida. Tras varias manifestaciones a poca gente le incomoda o poca gente sabe de historia.
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